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¿QUÉ SERÍA TIERRA DEL FUEGO SIN SUS PAISAJES?

Cuando se estableció la Constitución Provincial, esta autenticidad se vió expresada en la Carta Magna.  En ella se plasmaron disposiciones constitucionales que materializaron un cambio a nivel universal respecto de la sociedad y el ambiente. Con la jura de la Constitución el 1 de junio de 1991, Tierra del Fuego se conformó dando un paso hacia el futuro mediante una nueva manera de asimilar el ambiente y una nueva forma de hacer el derecho del ambiente.

El agua, el suelo y el aire fueron considerados elementos vitales para el hombre y se consagraron como de especial protección por parte del Estado Provincial, que asumió a su cargo el deber de conservar y preservar los recursos naturales, dando un orden a su uso y aprovechamiento que priorice el resguardo y equilibrio de los ecosistemas. Porque… ¿Qué sería de Tierra del Fuego sin su naturaleza?

Siete años antes de que el preámbulo instara a la protección de la naturaleza fueguina, en 1984,  se iniciaba la primera exploración a Península Mitre en el marco del “Programa Extremo Oriental del Archipiélago Fueguino”, con el objetivo de identificar los valores del área y la necesidad de protegerla. Finalmente en el año 1989 se dio forma a la primera propuesta para la creación de una Reserva Cultural y Natural.

Ya dentro del marco del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas se fueron presentando distintos proyectos de ley y propuestas, en el 2003, 2005, 2007, 2008, 2011, 2013, todos con el mismo fin de lograr su protección, hasta que en el 2017 comenzó un proceso de trabajo colaborativo entre distintos sectores para desarrollar un proyecto nuevo y actualizado que fue ingresado a la legislatura de Tierra del Fuego en el 2018.

Inclusive desde antes de la provincialización, Península Mitre ha sido parte de la cultura colectiva de Tierra del Fuego, involucrando conjuntamente a la sociedad fueguina y la comunidad científica.  Lo constante, a lo largo de los años, ha sido siempre la idea de su conservación.

Hasta ahora, ha logrado mantenerse casi inalterada con el paso de los años. Aún es una zona silvestre repleta de bosques, pastizales, enormes cantidades de turba, playas extensas, acantilados, cabos e innumerables restos arqueológicos y de naufragios que reconstruyen la historia de la navegación y la población de Tierra del Fuego.

Alberga especies endémicas, especies en estado vulnerable o crítico de extinción y grandes migraciones marinas y tanto la costa de la Península como las aguas circundantes a Isla de los Estados, representan uno de los ecosistemas más ricos y biodiversos del planeta.

Es el punto de mayor captura de carbono del país gracias a su extenso turbal de 2,400km2, que abarca sierras, faldas, valles y bosques formando un conjunto de ecosistemas vinculados de características ecológicas excepcionales. También está cubierta por bosques nativos que todavía mantienen sus características naturales originales.

Es un museo a cielo abierto, una zona que fue testigo de numerosos naufragios donde aún queda mucho por descubrir. Habitada durante milenios por los Haush. En su totalidad constituye un reservorio arqueológico que alberga la historia de una provincia y un país.

Geológicamente se trata de un lugar que preserva testimonios en los restos de troncos, hojas y fructificaciones fósiles de 40 millones de años de antigüedad con distintas formaciones que moldean el paisaje y que son una ventana a la evolución de los Andes fueguinos.

Sus aguas están cubiertas por bosques de macroalgas dentro de los mejores preservados y  más productivos del mundo. Estos bosques están formados por Macrocystis pyrifera, el organismo vivo más grande del mundo. Por su gran superficie y tamaño son importantes sumideros de carbono (al igual que la turba)  y  también reducen las corrientes y el impacto de las olas protegiendo las costas de la erosión, resguardándolas del daño causado por tormentas e inundaciones, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.

Todas estas cosas la hacen única e irrepetible en el mundo.

Hace 29 años poco se podría haber anticipado sobre la importancia de contar con la visión constitucional y las herramientas necesarias para hacerle frente a la gran crisis climática que atravesamos.

En el vigésimo noveno aniversario de Tierra del Fuego, pareciera una necesidad retomar aquellos valores con los que se pensó a la provincia, honrando sus paisajes e historia y regalándole finalmente el Área Natural Protegida Península Mitre. (Sin Azul No Hay verde)

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