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Un llamado urgente para proteger Peninsula Mitre

Los ecosistemas de humedales representan el 21,5 % del territorio nacional. Un valor que resulta muy superior a la media global. Podría decirse que Argentina es un país de humedales. Sin embargo, no es tanto el conocimiento que tenemos sobre nuestros humedales lo cual se ve reflejado en la gestión y en las políticas de conservación de estos ecosistemas. 

En Tierra del Fuego, en la zona que ocupa Península Mitre, se encuentra una de las extensiones mejor conservadas de turba de Sudamérica. Esta área absorbe 4.5 veces más carbono que otras turberas de Tierra del Fuego, esto se debe a su gran humedal de turba y a la particular composición que poseen las especies de musgo que habitan la zona. En el 2019, un estudio basado en datos del Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del Medio Ambiente de las Naciones Unidas, detectó justamente que la Península Mitre, es el mayor punto de captura de carbono de Argentina

 

Por este motivo, en el día mundial de los humedales el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Iniciativa Global de Turberas que buscan la conservación de estos ecosistemas, resaltaron a través de un comunicado la necesidad urgente de proteger Península Mitre. En la provincia la iniciativa para crear un área natural protegida lleva 32 años intentando- sin éxito- convertirse en ley. Aunque existe un compromiso por parte del poder ejecutivo provincial y los legisladores, la ley sigue sin ser tratada. Al igual que la Ley de Humedales que quedó excluida del temario de las sesiones extraordinarias del Congreso este enero, perdiendo nuevamente estado parlamentario como en el 2013 y el 2016. La protección de estos ecosistemas sigue siendo dilatada. 

¿Qué son los humedales? ¿Por qué la necesidad de conservarlos? 

Desde el 1700 hasta la fecha, se han perdido el 87 % de los humedales del mundo. Históricamente, se los ha considerado ecosistemas marginales, pero se encuentran entre los ecosistemas de mayor productividad biológica y diversidad ecológica del mundo. Aunque no lo parezca a simple vista, son tan productivos como las selvas tropicales.  

A grandes rasgos los humedales podrían describirse como áreas que permanecen en condiciones de inundación o, por lo menos, con su suelo saturado con agua durante considerables períodos de tiempo. El agua puede provenir del mar, de los ríos, las lluvias o de napas subterráneas.

En el presente en Argentina seguimos incendiando, drenando y modificando los humedales, retrasando la protección y restauración de estos ecosistemas clave para la seguridad de todos. La política no responde y sigue demorando lo impostergable. 

Península Mitre, Tierra del Fuego

En esta península fueguina se encuentra la mayor reserva de turba de Sudamérica, concentrando también el 84,4 % de los turbales de Argentina. Este tipo de humedales, cubren solo el 3% de la superficie terrestre del planeta y se encuentran entre los ecosistemas más complejos. Contienen el 30% del carbono almacenado en el suelo, el doble que todos los bosques del mundo.

Gran parte de las turberas del mundo se encuentran degradadas, pero el clima duro, las distancias y aislamiento han logrado que las turberas de Península Mitre se hayan mantenido sin fragmentar y lejos de los impactos humanos. Dianna Kopansky, Coordinadora de la Iniciativa Mundial sobre las Turberas en PNUMA, considera que la protección de la Península Mitre, con sus estimados 2.400 km² de turberas, tiene un significado global para la naturaleza y el clima. Comentó: “Nos tenemos que esforzar para que todo ese valioso carbono se quede encerrado en el suelo de turberas saludables, como las de la Península Mitre. Es tanto urgente como importante, no solo para la estabilidad climática global, sino también para la biodiversidad que habita este ecosistema!”

¿Por qué es clave la protección y conservación de las turberas?

Debido a la acción del hombre, la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera ha ido creciendo de forma exponencial. Los principales GEI son el dióxido de carbono (CO₂), el óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4). El mayor impulsor del cambio climático es el C02, a más concentración más calor queda atrapado en la atmósfera. 

La protección de la Península es necesaria para poder asegurar la continuidad del ciclo de carbono de sus turberas y la biodiversidad del área, pero también para evitar que todo el carbono almacenado en sus turberas durante más de 5 mil años vuelva a la atmósfera. Es una decisión local con un impacto global. 

Martina Sasso, Coordinadora del Programa Marino para Rewilding Argentina, explica: “Con la pandemia generada por el COVID-19, de repente lugares salvajes y aislados como Península Mitre se encuentran invadidos por actividades irregulares que ponen en riesgo el ecosistema. Hay una urgente necesidad de que se cree el área natural protegida porque siguen pasando los años y por negligencia vamos perdiendo uno de los pocos lugares del planeta que se mantiene casi sin impactos humanos. El 97 % de la superficie terrestre de la Tierra ha sido alterada. Hay pocos lugares como esta Península que han logrado permanecer a lo largo del tiempo, es necesario que comprendamos lo que implica perder este lugar.”

 

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