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Otro freno a la importación de Salmón Chileno

Tras conocerse el año pasado que 6 empresas salmoneras habían ingresado al régimen temporal de restricción de importación a la Unión Económica Euroasiática, la autoridad veterinaria rusa, Rosselkhoznadzor, rechazó un camión de salmón chileno con alrededor de 19 toneladas de mercadería provenientes de la región de Magallanes y Antártica chilena. Mientras tanto en Tierra del Fuego una Ley aún no aprobada busca prohibir la actividad en la provincia.

Desde noviembre de 2019 que el Servicio Veterinario de la Federación de Rusia puso el ojo sobre la situación de distintas salmoneras que funcionan en Chile en las regiones de Magallanes, Aysén, Los Lagos y Biobío. De los 54 establecimientos elaboradores inscritos para exportar a la Unión Económica Euroasiática (UEE), seis plantas ingresaron al régimen de restricción temporal por haberse detectado no conformidades, es decir, que no estaban en condiciones de exportar a la Federación.

Las empresas son certificadas sanitariamente por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), de acuerdo con normas validadas por la Federación de Rusia, que se encuentran entre las más estrictas del mundo. No fue el primer cruce entre autoridades rusas y productores chilenos, a principios de este año la autoridad veterinaria rusa, Rosselkhoznadzor, rechazó un camión de salmón chileno congelado argumentando que no tenía la documentación correcta.

Fueron más de 19 toneladas de carga de pescado las que fueron detenidas en San Petersburgo y que habían viajado a Rusia desde la región de Magallanes y de la Antártica Chilena a mediados de enero.

“Los documentos que lo acompañaban no estaban en orden: se emitió un certificado veterinario a fines de noviembre de 2019. En ese momento, se introdujeron restricciones en el suministro de productos de la empresa chilena en Rusia.

Con esto, las restricciones para las importaciones de salmón chileno a Rusia continúan vigentes hasta que se eliminen las alertas y las no conformidades detectadas, notificó el Servicio Federal de Control Veterinario y Fitosanitario ruso.

Las salmonicultoras chilenas señaladas rechazaron categóricamente las acusaciones de la autoridad rusa, manifestando que se trata de una situación sin explicación, solicitando la intervención de las autoridades nacionales.

La restricción para el ingreso de productos de las salmonicultoras no pasó por alto para Greenpeace que calificó de dura la decisión del gobierno ruso. 

“La situación que denuncia la autoridad rusa, nuevamente, se relaciona con la acusación de uso de antibióticos por parte de empresas chilenas. Ahora la situación afecta a la empresa Camanchaca quienes, como siempre, deslindan responsabilidades y dicen desconocer cualquier uso de sustancias prohibidas en sus productos. Pero Camanchaca tiene un extenso historial de variadas sanciones. De hecho, hace poco la Corte Suprema confirmó una multa después que se comprobara que estaban lanzando residuos en el Lago Llanquihue”, explicó Estefanía González, coordinadora del área de campañas de Greenpeace.

La Directora de Sernapesca, Alicia Gallardo decidió, luego de conocerse el rechazo de la mercadería, viajar a Rusia para mantener un encuentro este 27 de febrero próximo con Sergey Dankvert, representante del Servicio Veterinario de la Federación de Rusia.

«Efectivamente, el próximo 27 de febrero estaré en Moscú para reunirme con el Director del Servicio Federal de Vigilancia Veterinaria y Fitosanitaria de Rusia, Sergei Dankvert, para exponer personalmente la robustez de la vigilancia y control de inocuidad que Sernapesca realiza y además explorar convenios de colaboración en el ámbito de la acuicultura» remarcó Gallardo.

Desde Greenpeace cuestionaron la decisión de la funcionaria al remarcar que “ojalá el organismo tuviera igual capacidad de reacción cuando las empresas salmoneras engañan dolosamente en sus informes de mortandades y uso de antibióticos. Claro, para esos casos nunca viaja la cabeza de Sernapesca, sino que se envía a algún funcionario menor a monitorear la situación” remarcó González.

Greenpeace recordó además el estudio que en Argentina realizó el Centro de Investigación y Desarrollo de Alimentos Saludables del Instituto de Tecnología de la Fundación UADE que asegura que más del 60% de los filetes de salmón chileno que se comercializa en las pescaderías de la ciudad de Buenos Aires tienen presencia de antibióticos.

El uso indiscriminado de antibióticos en la industria alimentaria está contribuyendo a la propagación de la resistencia bacteriana, considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de las principales amenazas para la salud pública y la seguridad alimentaria en el mundo.

A pesar de que la resistencia ocurre de manera natural, el abuso de antibióticos en personas y animales puede acelerar el proceso. Infecciones como neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis, serían más difíciles de tratar pues los antibióticos comúnmente usados para su tratamiento se vuelven menos efectivos, lo que incrementa los costos del sector Salud, los pacientes pasarían más tiempo en los hospitales y aumento de mortandad.

En mayo del año 2018 cuando los gobiernos argentino y noruego, junto a la provincia de Tierra del Fuego, firmaron un acuerdo para promover la instalación de salmoneras en el canal Beagle, se hizo sentir un fuerte rechazo desde varios sectores sociales de la población fueguina. Sin embargo la provincia más austral no cuenta todavía con una ley que prohíba el desarrollo de esta industria. Mientras tanto, casos como éste parecen transformarse en nuevos fundamentos para pensar qué tipo de desarrollo quieren los representantes para el pueblo.

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